martes, 24 de enero de 2012

Stefan

Venecia,
ciudad navegable.
 
Hay un gaucho alemán,
inocente por oficio,
que la recorre.
 
Ve las góndolas,
como sueños
van por ahí.
 
Se respira ,
la ciudad huele a aventuras.
 
El gringo se refleja en los canales,
recuerda su futuro,
predice su pasado.
 
Y va.

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